Estamos viviendo tiempos de oscuridad y el futuro próximo no pinta muy bien. Pero cuando eres artesana, rendirse no es nunca una opción. Estaba pensando en la manera de aportar una chispita de luz en toda esta situación. ¿Y si llego a un acuerdo para que todas aquellas emprendedoras, autónomos o que tengan un pequeño comercio -como yo- y quieran, por supuesto, tengan una joya de vidrio de las que hago? ¿Y si en lugar de hablar de dinero, hablamos de intercambio? Vale, no he inventado nada, esto ya se hacía en Mesopotamia hace un montón de años. Pero me ha parecido una buena solución, esto de volver al pasado mientras esperamos la llegada de este futuro un tanto incierto. No digo que esto tenga que durar 6.000 años más pero… Os parece si lo hacemos hasta que llegue… No sé… La primavera?

¿Y cómo lo hacemos? Es tan fácil como que tú quieras regalar una joya nutópica y yo necesite lo que me ofreces, tanto si es un producto como si es un servicio. Por ejemplo, si tienes una charcutería, me puede interesar un jamón de Jabugo, con o sin pan con tomate. Pero, en principio, no me interesan los preservativos con sabores tropicales. Si tienes un estudio de fotografía, me puede interesar una sesión fotográfica. Pero ahora mismo no necesito un forfait para esquiar. Si tienes una zapatería, me pueden interesar unos zapatos nuevos. Pero no me interesa un disfraz de castañera. ¿Tienes una peluquería? ¡Me interesa! Y después vemos que las cosas que vamos a intercambiar tengan un precio equilibrado. El equilibrio es muy importante en nuestro universo. Y las restricciones también. Puede ser que cosas que me interesen no puedan ser ahora mismo. Todo es cuestión de hablarlo.

Pues ya está. Ya tenéis la oferta sobre la mesa. ¿Queréis ser mesonutópicos?