Lo sé, he estado desaparecida. Pero por una buena razón: estuve materializando regalos pensados con un amor infinito, regalos secretos y únicos, regalos que expresan taaanto…

Hoy, que ya puedo ir desvelando alguno de estos secretos, os enseño uno que me ha cautivado especialmente:

Había una vez un trocito de corcho que vagaba al son de las olas del mar, y que acabó descansando en la arena de una playa de la Costa Brava, la Gola del Ter. Y allí lo recogió Clara Bonfill, en un día que resultaría ser muuuy especial, ya que el corcho no sería el único tesoro que descubriría… (Hasta aquí puedo leer).

Y ese trocito de corcho ha acabado formando parte de dos joyas que encajan… Un anillo y una pulsera. Para ambos es vital el mar y el bosque, y así lo he querido transmitir con esas hojitas y los mini vidrios de playa. Ha sido un reto, definitivamente, pero «Solo aquellos que arriesgan ir demasiado lejos, pueden encontrar lo lejos que pueden llegar» (T.S. Eliot)